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Newsletter · N.° 05

El piloto de IA funcionó, pero pasaron seis meses y nadie sabe cómo escalarlo

Patricio Cáceres · 7 min de lectura

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Patricio Cáceres

CEO eContact

7 min de lectura

Los pilotos de IA en CX se aprueban rápido porque son baratos y salen bien. El problema aparece después, cuando hay que decidir si se convierten en parte de la operación o quedan como una prueba más en la carpeta de proyectos cerrados.

Casi todos los equipos de CX de la región tienen hoy al menos un piloto de IA que dio resultado. Un bot que resolvió consultas de nivel uno, un modelo que priorizó tickets, una automatización de calidad conversacional que redujo tiempos de revisión.

Y casi todos tienen también la misma conversación pendiente puertas adentro, qué hacer para que ese piloto deje de ser un piloto y empiece a mover el número de verdad.

¿Por qué la mayoría de los pilotos no llegan a operación normal?

Una investigación reciente del MIT NANDA sobre 300 iniciativas de IA generativa en empresas encontró que alrededor del 95% no genera retorno medible sobre el P&L, aunque una parte importante de esos proyectos sí funciona técnicamente en la fase piloto.

La brecha entre "la tecnología funciona" y "el negocio mejora" es donde se caen la mayoría, y no se cae por un tema del modelo.

Se cae porque cuando arrancó el piloto, nadie definió qué pasaba el día que terminaba. Quién lo iba a operar de ahí en adelante, con qué presupuesto, midiendo qué indicador, y qué se hace cuando el uso crece diez veces y la factura también.

En la práctica lo vemos así, los pilotos se diseñan como pruebas de tecnología, y para pasar a producción hacen falta respuestas que no son de tecnología. Son respuestas de operación y de gobierno del gasto.

¿Qué distingue a un piloto que va a escalar de uno que va a quedar guardado?

Tres definiciones que se toman antes de encender la prueba, no después.

  • Para qué segmento del volumen se está diseñando la solución, porque un piloto que funciona en 500 casos al mes puede romperse en 50.000, y ese salto hay que preverlo desde el diagnóstico.
  • Quién es la persona del cliente que va a ser dueña operativa del proyecto una vez que pase a régimen. Si el piloto lo lleva un equipo de innovación y en producción tiene que operarlo el equipo de contact center, y esa transferencia no está mapeada, el proyecto muere en el traspaso.
  • Qué se mide para decidir que vale la pena escalar. No cuántos casos resolvió el modelo en la prueba, sino cuánto costó cada caso resuelto y cómo se compara con el costo de resolverlo como se venía haciendo antes.

Cuando esas tres respuestas están sobre la mesa desde el arranque, el piloto no es un piloto, es la primera fase de un despliegue.

Cuando el diagnóstico se hace bien desde el principio

Con BCP acompañamos un caso donde ese enfoque se aplicó en la práctica. El banco tenía un problema de capacidad en la atención por WhatsApp, hasta cuatro chats simultáneos por asesor y tiempo perdido en verificar manualmente si el cliente había respondido. La operación involucra a más de 150 asesores gestionando miles de conversaciones diarias.

El diagnóstico definió el enfoque antes de arrancar el desarrollo, y el proyecto pasó de diagnóstico a producción en cuatro semanas. La solución, un bot nativo en Genesys Cloud que gestiona automáticamente la inactividad, mejoró el tiempo medio de atención en 20% desde los primeros días, sin sumar personas al equipo. Más del 80% de los asesores quedaron satisfechos con la nueva capacidad en la encuesta post-implementación.

Lo que hizo la diferencia acá no fue el modelo, fue haber cerrado el enfoque en el diagnóstico y haber acompañado el go-live con presencia directa del equipo. Ese tipo de acompañamiento es donde se juega si un proyecto de IA se queda como piloto exitoso o se convierte en operación normal.

Lo que queda pendiente

La razón por la que la mayoría de los pilotos de IA en CX no escalan casi nunca está en la tecnología, está en las tres preguntas que no se hicieron antes de arrancar la prueba.

Antes de aprobar el próximo piloto, hay tres cosas que conviene tener por escrito. Para qué volumen mensual se está diseñando la solución y qué pasa cuando ese volumen se multiplica por diez. Quién dentro del cliente va a ser dueño operativo cuando el equipo de innovación se retire. Y qué indicador de negocio, no de tecnología, va a decidir si vale la pena escalar.

Si esas tres respuestas no están sobre la mesa antes del kickoff, el piloto ya tiene fecha de vencimiento, aunque todavía nadie la haya escrito.

#InteligenciaArtificial #CX #Escalabilidad